En la elaboración de un Aceite de Oliva Virgen Extra Premium, cada detalle cuenta. No solo la variedad, la recolección o el proceso de extracción definen la calidad final del aceite. El entorno en el que crece el olivo es un factor clave. En Diezdedos, la altitud de nuestro Pago es uno de los elementos que imprime carácter y personalidad a nuestros AOVE.
Un Pago en altura, un aceite con identidad
El Pago Diezdedos se sitúa entre los 450 y 600 metros de altitud, en el entorno de Cretas. Esta ubicación, en plena comarca del Matarraña, condiciona el clima y el ritmo de desarrollo del olivo, influyendo directamente en la calidad del fruto.
La altitud aporta temperaturas más moderadas y marcadas diferencias térmicas entre el día y la noche. Este contraste ralentiza la maduración de la aceituna y favorece un desarrollo más equilibrado del fruto.
Maduración lenta, mayor complejidad
Cuando la aceituna madura de forma pausada, concentra mejor sus aromas y compuestos fenólicos. El resultado son aceites con mayor intensidad aromática, perfiles verdes bien definidos y una estructura más rica en boca.
En nuestros AOVE, esta influencia se traduce en notas frescas y limpias, con recuerdos vegetales y un equilibrio natural entre amargor y picor, siempre integrados y elegantes.
Un entorno más sano para el olivo
La altitud también favorece un olivar más ventilado y con menor humedad, lo que reduce la presión de plagas y enfermedades. Este equilibrio natural nos permite trabajar con mayor respeto por el árbol y obtener aceitunas sanas, en su punto óptimo de calidad.
Menos intervención y más observación forman parte de nuestra manera de entender el olivar.
El origen como base de la excelencia
En Diezdedos creemos que un gran AOVE comienza mucho antes de llegar a la almazara. Empieza en el paisaje, en el clima y en el respeto por el ritmo del olivo. La altitud del Pago Diezdedos no es solo un dato geográfico: es una de las claves que explica la frescura, el equilibrio y el carácter de nuestros aceites.
Porque cuando el origen acompaña, el aceite habla por sí solo.


